Mi vida no es una película de ficción ni tampoco un cuento de hadas. A veces, desearía que la fuera, para que tan solo durara dos horas. Hoy es uno de esos días en el que te sientes tan sola y tan atacada que te encantaría echar a andar por el camino más oscuro que jamás hayas visto y perderte, perderte durante horas, días, semanas.. ¿qué mas da? es uno de esos días en que piensas que nadie se daría cuenta de tu ausencia.
Siempre dije que mi único miedo era la soledad, pero a la hora de la verdad la mayoría de las veces prefiero estar sola que tener a mi lado a alguien que sé que no daría ni un duro por mí.
Puede que resulte así una persona un tanto extraña ya que los hay que ni si quiera saben pensar solos, pero soy así, no me gusta que me agobien ni que me abracen y por detrás me estén apuñalando.
Quizá la vida me enseñó que la única persona que jamás me traicionará soy yo misma.
lunes, 29 de octubre de 2012
jueves, 25 de octubre de 2012
Seguro de vida
"Estoy confusa, en momentos como estos no me entiendo y eso me desquicia."Echo de menos cosas y no sé si las echo de menos por amor, cariño o simple costumbre. Pero lo peor de todo es que ni si quiera sé si quiero recuperarlas.
La adicción que crean las personas es mayor que cualquier tipo de droga, la adicción a alguien que es capaz de aportarte todo, es mayor subidón que cualquier pastilla en mitad de una larga noche de fiesta o que emborracharte en tu dieciocho cumpleaños.
Quizá ese es mi problema, que me vuelvo yonki de todo aquel que me promete más de lo que al final me termina dando, y sí, me lo tomo con calma pero me acojona seriamente el volver a sonreír solo cuando alguien me haga sonreír.
Y sí, a lo mejor el miedo nos limita solo por el hecho de que nos parece un caparazón, lo que nos protege.. pero realmente llega el momento en que tú mismo dejas de limitarte, de ponerte excusas y te das cuenta de que quieres arriesgarte a cualquier cosa que pueda aportarte felicidad durante el tiempo que sea, a sabiendas de que algún día, si lo pierdes, podrá darte también alguna que otra lágrima.
lunes, 1 de octubre de 2012
Stand By
No entiendo por qué pero no quiero hablar, no me apetece hablar con nadie ni que la gente me moleste.
Algo no va bien, pero no consigo entender el qué, el miedo me aborda y el agobia me acosa, no puedo con toda la presión que llevo encima. Me duele la cabeza, y cuando no, me empieza a doler la barriga hasta tal punto de acostarme con mis cascos y desentenderme de todo aquel que intente mantener una conversación conmigo.
No quiero estar dónde estoy, (ESTÉ DÓNDE ESTÉ), solo me apetece estar en un lugar distinto... sola.
Me apetece buscarme y llegar a encontrarme por fin, o al menos entender que es lo que me está pasando.
Tengo ansia de mí misma, de estar a solas conmigo sin temer el grado de rallada que pueda crearme en tan solo cinco segundos.
Me necesito, me necesito a mí, a nadie más o al menos eso intento hacerme creer.. Necesito algo, no sé el qué y quizá ese sea el motivo de mi humor, de mi derrota interior, de mis pésimas ganas de todo lo que no sea dormir... Había vivido esta sensación antes pero no tan intensamente, este vacío interior es lo peor que he podido sentir en comparación con la tristeza absoluta...
Yo suelo ser viva, alegre, dicharachera y risueña, pero no me sale, no me sale ser yo, o ese yo que creía que era
Solo espero volver, o no, aún no lo tengo claro, pero necesito una pausa, un STOP, unos días de reflexión y calma para aclarar mi vida, a quién quiero dentro, a quién fuera, a quién cerca y a quién más lejos de lo que ahora está...
Y por último, sé que sonará irónico ahora mismo, pero a pesar de esta macedonia sentimental en la que me encuentro ahora mismo, sigo encontrando fuerzas para seguir sonriendo, espero que todos seáis capaces de hacerlo
Algo no va bien, pero no consigo entender el qué, el miedo me aborda y el agobia me acosa, no puedo con toda la presión que llevo encima. Me duele la cabeza, y cuando no, me empieza a doler la barriga hasta tal punto de acostarme con mis cascos y desentenderme de todo aquel que intente mantener una conversación conmigo.
No quiero estar dónde estoy, (ESTÉ DÓNDE ESTÉ), solo me apetece estar en un lugar distinto... sola.
Me apetece buscarme y llegar a encontrarme por fin, o al menos entender que es lo que me está pasando.
Tengo ansia de mí misma, de estar a solas conmigo sin temer el grado de rallada que pueda crearme en tan solo cinco segundos.
Me necesito, me necesito a mí, a nadie más o al menos eso intento hacerme creer.. Necesito algo, no sé el qué y quizá ese sea el motivo de mi humor, de mi derrota interior, de mis pésimas ganas de todo lo que no sea dormir... Había vivido esta sensación antes pero no tan intensamente, este vacío interior es lo peor que he podido sentir en comparación con la tristeza absoluta...
Yo suelo ser viva, alegre, dicharachera y risueña, pero no me sale, no me sale ser yo, o ese yo que creía que era
Solo espero volver, o no, aún no lo tengo claro, pero necesito una pausa, un STOP, unos días de reflexión y calma para aclarar mi vida, a quién quiero dentro, a quién fuera, a quién cerca y a quién más lejos de lo que ahora está...
Y por último, sé que sonará irónico ahora mismo, pero a pesar de esta macedonia sentimental en la que me encuentro ahora mismo, sigo encontrando fuerzas para seguir sonriendo, espero que todos seáis capaces de hacerlo
Feliz lunes pequeños soñadores
jueves, 27 de septiembre de 2012
Concienciate, conciencia el mundo.
Hablemos de la lucha. De la voluntad, de la fuerza, de la conciencia, de lo posible y lo invencible. De las ganas de ganar y de desilusión al perder.
¿Solo luchan los fuertes? ¿O los que luchan sabiendo que van a ganar?
¿Por qué siempre ganan los mismos?
La verdad es que hay cosas de esta vida que no consigo comprender y que aunque sé que no tienen explicación me encantaría que sí la tuvieran.
Me considero soñadora. Sí, soñadora. Por eso me gusta el romanticismo, porque me gusta llegar a un sitio e imaginarme que quizá dentro de unos años apareceré allí, con otro aspecto, otra persona o quizá sin nadie y tal vez veré ese sitio de una manera distinta.
Es por eso que al ser soñadora nunca renuncio a eso que creo. Quiero ser investigadora, oncóloga. Y me gustaría descubrir la cura contra el cáncer. Sé que es difícil pero esto no se trata de conseguir la mejor bici, ni la mejor ropa, esto se trata de conseguir parar algo que cada día destruye la vida de más inocentes de las que nosotros pensamos. Piensa por un momento que quizá mientras tu haces los deberes, tomas la cena o te das una ducha, quizá una madre esté llorando la pérdida de una hija, o una nieta la pérdida de su abuela.
Yo lo viví. Y sé lo que esto significa. No se puede explicar si no se siente. Esa sensación de impotencia, de ver como si va lento, el cáncer te da una especie de bono plus para que disfrutes más de esa persona a sabiendas que después te la arrebatará igualmente. Pero también se da el caso de que vaya rápido, de que ni si quiera lo notes, de que pasen los días y esa persona empeore por horas incluso, de ver como no hay tiempo, el tiempo se te está escapando a modo de arena entre tus dedos y tú no puedes hacer nada. ¿Por qué tiene que ganar el cáncer? ¿Por qué no puedo ganar yo? Quiero ganar, y sé que puedo.
Y al igual que quiero estudiar medicina no quiero dejar de soñar, y mi sueño, es eso, conseguir frenar que todas esas personas pierdan su vida por algo como una enfermedad degenerativa. Hace un tiempo escuché rumores de que la cura existe pero que las farmacéuticas no la venden porque sería barata en comparación a un tratamiento como es la quimioterapia, y se perdería demasiado dinero.
No sé si eso es verdad, pero si lo fuera os aseguro que se les tendría que caer la cara de vergüenza.
Porque no todos pueden estudiar medicina, no puedes estudiar medicina para ser el médico más famoso y prestigioso de Miami y vivir en un chalet de mil metros cuadrados, tienes que estudiar medicina para AYUDAR A LOS DEMÁS.
Tienes que ser empático. Tienes que pensar que puedes aportar algo a este mundo estudiando medicina. Tienes que soñar, no puedes dejarte empequeñecer por lo que los demás digan.
Sé que muchos pensaran que estoy loca, por ser una soñadora y una futura estudiante de medicina, porque normalmente debemos sublevarnos a la realidad y ver como fracasamos buscando algo que quizá nosotros no encontremos hasta dentro de mucho tiempo. Pero como bien me enseñó uno de mis ídolos, "soñar no es de locos, la única locura imperdonable es NO hacerlo."
Y por mí, por mis ideales, por mi ética moral, por todas esas personas que al día pierden su vida por el cáncer, y sobre todo por ti, abuela, sé que si no lo consigo al menos habré aportado todo lo que estuvo en mi mano para estar al menos un paso más cerca de parar ese desastre.
¿Solo luchan los fuertes? ¿O los que luchan sabiendo que van a ganar?
¿Por qué siempre ganan los mismos?
La verdad es que hay cosas de esta vida que no consigo comprender y que aunque sé que no tienen explicación me encantaría que sí la tuvieran.
Me considero soñadora. Sí, soñadora. Por eso me gusta el romanticismo, porque me gusta llegar a un sitio e imaginarme que quizá dentro de unos años apareceré allí, con otro aspecto, otra persona o quizá sin nadie y tal vez veré ese sitio de una manera distinta.
Es por eso que al ser soñadora nunca renuncio a eso que creo. Quiero ser investigadora, oncóloga. Y me gustaría descubrir la cura contra el cáncer. Sé que es difícil pero esto no se trata de conseguir la mejor bici, ni la mejor ropa, esto se trata de conseguir parar algo que cada día destruye la vida de más inocentes de las que nosotros pensamos. Piensa por un momento que quizá mientras tu haces los deberes, tomas la cena o te das una ducha, quizá una madre esté llorando la pérdida de una hija, o una nieta la pérdida de su abuela.
Yo lo viví. Y sé lo que esto significa. No se puede explicar si no se siente. Esa sensación de impotencia, de ver como si va lento, el cáncer te da una especie de bono plus para que disfrutes más de esa persona a sabiendas que después te la arrebatará igualmente. Pero también se da el caso de que vaya rápido, de que ni si quiera lo notes, de que pasen los días y esa persona empeore por horas incluso, de ver como no hay tiempo, el tiempo se te está escapando a modo de arena entre tus dedos y tú no puedes hacer nada. ¿Por qué tiene que ganar el cáncer? ¿Por qué no puedo ganar yo? Quiero ganar, y sé que puedo.
Y al igual que quiero estudiar medicina no quiero dejar de soñar, y mi sueño, es eso, conseguir frenar que todas esas personas pierdan su vida por algo como una enfermedad degenerativa. Hace un tiempo escuché rumores de que la cura existe pero que las farmacéuticas no la venden porque sería barata en comparación a un tratamiento como es la quimioterapia, y se perdería demasiado dinero.
No sé si eso es verdad, pero si lo fuera os aseguro que se les tendría que caer la cara de vergüenza.
Porque no todos pueden estudiar medicina, no puedes estudiar medicina para ser el médico más famoso y prestigioso de Miami y vivir en un chalet de mil metros cuadrados, tienes que estudiar medicina para AYUDAR A LOS DEMÁS.
Tienes que ser empático. Tienes que pensar que puedes aportar algo a este mundo estudiando medicina. Tienes que soñar, no puedes dejarte empequeñecer por lo que los demás digan.
Sé que muchos pensaran que estoy loca, por ser una soñadora y una futura estudiante de medicina, porque normalmente debemos sublevarnos a la realidad y ver como fracasamos buscando algo que quizá nosotros no encontremos hasta dentro de mucho tiempo. Pero como bien me enseñó uno de mis ídolos, "soñar no es de locos, la única locura imperdonable es NO hacerlo."
Y por mí, por mis ideales, por mi ética moral, por todas esas personas que al día pierden su vida por el cáncer, y sobre todo por ti, abuela, sé que si no lo consigo al menos habré aportado todo lo que estuvo en mi mano para estar al menos un paso más cerca de parar ese desastre.
lunes, 24 de septiembre de 2012
Stay
No sé qué hacer, ni cómo actuar en cada momento. Me tropiezo mil y una vez mientras camino en línea recta con mi propio zapato. Normalmente me como las dudas con chocolate y mezclo tu indiferencia con mi desayuno cada mañana. Uso colonia de bebé y soy capaz de peinarme cien veces al día. Me cansa escuchar a los que hablan mucho, pero me encanta hablar durante horas con gente cuya conversación me resulta interesante. Estoy a favor del aborto y en contra del consumo de drogas. Soy un ser consumista, pero es lógico, soy adolescente, si me gusta, lo quiero tener como sea. Pido deseos a las estrellas e incluso a los números capicúas si hace falta para que se cumplan, aunque después no creo en todo ese rollo. Quiero ser madre pero no quiero casarme, veo inútil que alguien cuestione si quiero a la persona con la que posiblemente si la quiero de verdad, llevaré bastante tiempo a mi lado. Solo tengo miedo a una cosa: la soledad. El ver que no he sido capaz de venderme lo suficientemente bien como para que alguien elija conocerme y darse cuenta de que en realidad valgo más la pena de lo que en principio parecía me asusta, es más, hablando en plata, me acojona acabar sola. Estoy acostumbrada a la presión y aún así sigue consiguiendo hacerme más pequeña cada vez que aparece en una proporción mayor de la que debería. No aprendo de los golpes, normalmente soy de esas que tropieza una y otra vez con la misma piedra y que aunque la aviste a kilómetros, se sigue cayendo.
No sé como soy realmente, todavía me queda mucho por conocer, y la verdad es que prefiero ir despacio. Porque dicen que lo mejor siempre está por llegar y en esta vida, que nunca se sabe cuánto dura, lo mejor es no cansarte NUNCA de esperar.
No sé como soy realmente, todavía me queda mucho por conocer, y la verdad es que prefiero ir despacio. Porque dicen que lo mejor siempre está por llegar y en esta vida, que nunca se sabe cuánto dura, lo mejor es no cansarte NUNCA de esperar.
sábado, 22 de septiembre de 2012
Remember me
A veces intento entender por qué comenzamos a querer a las personas. No sé si me explico. Esa inexplicable atracción que nos une hacia esas personas que peor nos tratan.
¿Por qué son las que más llegamos a querer? ¿El ser humano tiende hacia el masoquismo? Tengo la teoría de que sí, de que eso que nos hace ver que podemos perderlo en cualquier momento es lo que más nos gusta intentar conservar. El reto hacia nosotros mismos, el ver que somos capaces de que alguien siga soportando nuestras inseguridades y defectos por voluntad propia.
No sé, es solo una teoría. Yo solo sé que soy de las que lucha hasta el final pero odia pelear.
Y por mucho que alguien me importe.. no me gusta sufrir.
sábado, 8 de septiembre de 2012
♥
Y ahí estaban ellos, en la misma esquina de siempre. Apartados de todo aquel que pudiera molestarles, viviendo la vida a su manera, sin atarse sin ni siquiera pensarlo.
Algunos lloraban, otros reían ,otros se abrazaban y besaban y otros se gritaban sin razón.
Desde lejos la gente los miraba, parecía todo un espectáculo, incluidos los espectadores. Era raro, pero era lo normal en ellos. Llegué, y todo se paró.
Mi parte favorita del día, son los reencuentros, aunque tan solo sea del día anterior. Ver como en un día he sido capaz de echarles de menos como si hiciera meses que nos lo veo y ver todo eso con solo una sonrisa, un abrazo.
No se puede explicar; aunque las mejores cosas son las inexplicables.
A veces, nos peleamos, es cierto, pero sería tan aburrido vivir sin pelearnos. No seríamos nosotros. Sin querernos, y odiarnos a ratos. Sin tener esas incontrolables ganas de matarnos de vez en cuando.
Y.. aunque no los entienda siempre..
Porque sí, lo admito, no siempre los entiendo. No necesito hacerlo, porque la amistad es entender cuando ellos te lo pide, pero sobre todo estar SIEMPRE.
Algunos lloraban, otros reían ,otros se abrazaban y besaban y otros se gritaban sin razón.
Desde lejos la gente los miraba, parecía todo un espectáculo, incluidos los espectadores. Era raro, pero era lo normal en ellos. Llegué, y todo se paró.
Mi parte favorita del día, son los reencuentros, aunque tan solo sea del día anterior. Ver como en un día he sido capaz de echarles de menos como si hiciera meses que nos lo veo y ver todo eso con solo una sonrisa, un abrazo.
No se puede explicar; aunque las mejores cosas son las inexplicables.
A veces, nos peleamos, es cierto, pero sería tan aburrido vivir sin pelearnos. No seríamos nosotros. Sin querernos, y odiarnos a ratos. Sin tener esas incontrolables ganas de matarnos de vez en cuando.
Y.. aunque no los entienda siempre..
Porque sí, lo admito, no siempre los entiendo. No necesito hacerlo, porque la amistad es entender cuando ellos te lo pide, pero sobre todo estar SIEMPRE.
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