Hablemos de la lucha. De la voluntad, de la fuerza, de la conciencia, de lo posible y lo invencible. De las ganas de ganar y de desilusión al perder.
¿Solo luchan los fuertes? ¿O los que luchan sabiendo que van a ganar?
¿Por qué siempre ganan los mismos?
La verdad es que hay cosas de esta vida que no consigo comprender y que aunque sé que no tienen explicación me encantaría que sí la tuvieran.
Me considero soñadora. Sí, soñadora. Por eso me gusta el romanticismo, porque me gusta llegar a un sitio e imaginarme que quizá dentro de unos años apareceré allí, con otro aspecto, otra persona o quizá sin nadie y tal vez veré ese sitio de una manera distinta.
Es por eso que al ser soñadora nunca renuncio a eso que creo. Quiero ser investigadora, oncóloga. Y me gustaría descubrir la cura contra el cáncer. Sé que es difícil pero esto no se trata de conseguir la mejor bici, ni la mejor ropa, esto se trata de conseguir parar algo que cada día destruye la vida de más inocentes de las que nosotros pensamos. Piensa por un momento que quizá mientras tu haces los deberes, tomas la cena o te das una ducha, quizá una madre esté llorando la pérdida de una hija, o una nieta la pérdida de su abuela.
Yo lo viví. Y sé lo que esto significa. No se puede explicar si no se siente. Esa sensación de impotencia, de ver como si va lento, el cáncer te da una especie de bono plus para que disfrutes más de esa persona a sabiendas que después te la arrebatará igualmente. Pero también se da el caso de que vaya rápido, de que ni si quiera lo notes, de que pasen los días y esa persona empeore por horas incluso, de ver como no hay tiempo, el tiempo se te está escapando a modo de arena entre tus dedos y tú no puedes hacer nada. ¿Por qué tiene que ganar el cáncer? ¿Por qué no puedo ganar yo? Quiero ganar, y sé que puedo.
Y al igual que quiero estudiar medicina no quiero dejar de soñar, y mi sueño, es eso, conseguir frenar que todas esas personas pierdan su vida por algo como una enfermedad degenerativa. Hace un tiempo escuché rumores de que la cura existe pero que las farmacéuticas no la venden porque sería barata en comparación a un tratamiento como es la quimioterapia, y se perdería demasiado dinero.
No sé si eso es verdad, pero si lo fuera os aseguro que se les tendría que caer la cara de vergüenza.
Porque no todos pueden estudiar medicina, no puedes estudiar medicina para ser el médico más famoso y prestigioso de Miami y vivir en un chalet de mil metros cuadrados, tienes que estudiar medicina para AYUDAR A LOS DEMÁS.
Tienes que ser empático. Tienes que pensar que puedes aportar algo a este mundo estudiando medicina. Tienes que soñar, no puedes dejarte empequeñecer por lo que los demás digan.
Sé que muchos pensaran que estoy loca, por ser una soñadora y una futura estudiante de medicina, porque normalmente debemos sublevarnos a la realidad y ver como fracasamos buscando algo que quizá nosotros no encontremos hasta dentro de mucho tiempo. Pero como bien me enseñó uno de mis ídolos, "soñar no es de locos, la única locura imperdonable es NO hacerlo."
Y por mí, por mis ideales, por mi ética moral, por todas esas personas que al día pierden su vida por el cáncer, y sobre todo por ti, abuela, sé que si no lo consigo al menos habré aportado todo lo que estuvo en mi mano para estar al menos un paso más cerca de parar ese desastre.

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