forte

sábado, 8 de septiembre de 2012

Y ahí estaban ellos, en la misma esquina de siempre. Apartados de todo aquel que pudiera molestarles, viviendo la vida a su manera, sin atarse sin ni siquiera pensarlo.
Algunos lloraban, otros reían ,otros se abrazaban y besaban y otros se gritaban sin razón. 
Desde lejos la gente los miraba, parecía todo un espectáculo, incluidos los espectadores. Era raro, pero era lo normal en ellos. Llegué, y todo se paró.
Mi parte favorita del día, son los reencuentros, aunque tan solo sea del día anterior. Ver como en un día he sido capaz de echarles de menos como si hiciera meses que nos lo veo y ver todo eso con solo una sonrisa, un abrazo.
No se puede explicar; aunque las mejores cosas son las inexplicables.
A veces, nos peleamos, es cierto, pero sería tan aburrido vivir sin pelearnos. No seríamos nosotros. Sin querernos, y odiarnos a ratos. Sin tener esas incontrolables ganas de matarnos de vez en cuando.


Y.. aunque no los entienda siempre..
Porque sí, lo admito, no siempre los entiendo. No necesito hacerlo, porque la amistad es entender cuando ellos te lo pide, pero sobre todo estar SIEMPRE.

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