<< ... -Dime cosas que te recuerden a mí +La coca-cola, la colonia de bebé, el olor a playa, el pan con aceite, los cotilleos, las novelas de amor, la película 'Grease', las matemáticas, el fútbol, el color marrón con el color negro, el pinta uñas, las pestañas postizas, el color rosa, los delfines, el chocolate, las argollas grandes, las palabras en diminutivo, el lápiz de ojo, las chucherías, los sunnys delight... incluso mi madre me recuerda a la tuya y hace que me acuerde de ti ... >>
Porque todo lo que empieza siendo pequeño, termina convirtiéndose en grande, en muy grande, en ENORME. Y creo que eso te ha pasado a ti, a mí, a ti conmigo, a mí contigo, a nosotras dos juntas. Comenzamos siendo algo tan pequeño que no podía considerarse ni amistad, y ahora no soy capaz ni si quiera de imaginarme sin ti, sin tus abrazos de repente mientras nos reímos, o que saltes del banco y corras hacia mí para cogerme en volandas y terminemos tiradas por lo suelos muertas de risas por cosas que si los demás entendieran nos tacharían de locas... Es más, soy incapaz de pensar que algún día vas a faltar,porque solo de pensarlo, me pongo triste, tan triste que no me apetece ni escuchar música (y mira que yo no soy nada sin la música..) Pero son cosas que pasan ¿qué sería de una napolitana sin el chocolate de dentro? ¿o de un bollito sin crema por dentro? no sé, sería como separarme de ti, nada. Cero. Por eso, solo rezo cada día, para que esos bollos rellenos o esas napolitanas sigan estando en mi despensa cada mañana, y tú, en mi vida, cada día.
Dicen los locos -o los que quizá deban ser llamados como cuerdos- que la esperanza es lo último que se pierde, pero yo no lo comparto.
Todos hablan de la esperanza, pero ¿y las ganas? a veces por mucha esperanza que se tenga de presenciar algo que ansiamos, de conseguir eso que llevamos buscando tanto tiempo o de estar con la persona que amamos... las cosas se tuercen y el momento tarda demasiado en llegar. Y nos cansamos.
Porque somos humanos, y nos equivocamos, lloramos, sufrimos, seguimos adelante, nos cansamos a mitad de camino y nos sentamos en mitad del asfalto solo para tomar esa bocanada que a veces tanta falta nos hace. Pero por mucho que sigamos, a veces, a pesar de la esperanza que siempre nos ampara, nos faltan las ganas de levantarnos de ese asfalto. Las ganas de seguir guardando el sitio en el lugar en el que queremos que ese algo suceda, o simplemente nos cansamos de esperar a que esa persona llegue, o a veces, vuelva.
Los cuerdos, locos o como demonios quieran llamarlos, dicen que mientras haya esperanza, lo demás vendrá solo.
Cuántas veces habré oído que nadie es perfecto, y cuántas veces habré dicho que la frase llevaba razón, que ni si quiera nosotros mismos por muy perfectos que nos creamos, lo somos Pero me he acordado de otra frase "nadie es perfecto... hasta que te enamoras" y a mi parecer, creo que esta última tiene aún más razón que la primera, por el simple hecho de que cuando te enamoras lo ves todo a través de una venda que solo te deja ver lo que quieres; y lo que no te interesa, lo apartas Y creo, que eso es lo bonito de enamorarse, apartar todas esas cosas que no nos gustan de la otra persona para centrarnos única y exclusivamente en las cosas que nos apasionan, en cómo te mira, en cómo es capaz de hacerte sonreír sin apenas hablar, en cómo se te entrecorta la respiración cada vez que él se te acerca... porque por muchas cosas que tenga que no me gusten, me siguen temblando las rodillas al oír su voz, se me siguen subiendo los colores cada vez que dicen su nombre y me siguen entrando ganas de comerle cada vez que me llama pequeña Es simple, aparto todo aquello que me hace daño de él, cómo su mal humor cuando discute con sus padres o su hiperactividad cuando bebe coca cola, y me centro en cuando se me queda dormido al oído pidiéndome con el último hilito de voz que le queda que no le cuelgue una y otra vez... Porque por muchas cosas malas que tenga, le quiero, y a veces pienso que por mucho tiempo que pase, le seguiré queriendo pase lo que pase
Russel decía que quién teme al amor teme a la vida y que los que temen a la vida ya están medio muertos.. Pero cómo no tener miedo al amor, cómo no acojonarnos solo de oír ese verbo, ese puñetero verbo que tantas idas de cabeza, dolores de estómago y corazones rotos nos ha causado... ese maldito verbo pronominal que hace que la mayoría de nosotros nos pongamos a recordar historias que echamos de menos, que nos hacen falta y ya no están... ese verbo que nos hace darnos cuenta de todo el daño que nos han causado los demás a nuestro amor propio, ese verbo: enamorarse. No es por llevarle la contraria, señor Russel, pero está usted completamente equivocado. Quizá no se haya enamorado nunca pero el amor, es temor. Temor al apostar, temor a perder en esa apuesta, a sufrir, a llorar, a que nos olviden, a olvidar... a desenamorarnos en el momento equivocado y a volvernos a enamorar en un peor momento todavía. Eso, ESO es el amor. Porque al fin y al cabo el primer beso es mágico, el segundo íntimo, el tercero rutina.
Echo de menos que me dejes sin respiración en un beso o sin argumentos en mitad de una pelea. Que me eches el brazo por encima del hombro como el que no quiere la cosa mientras veíamos una película. Que me grites sin sentido que me amas en mitad de Times Square. Que me sigas de madrugada en el mismo parque de siempre hasta encontrarme escondida de tus manos tirada en aquel césped, testigo de todos aquellos momentos a tu lado.
Echo de menos como te olía la boca después de comer nubes de azúcar, o el bigote de leche que te dejabas tras el colacao... tanto como limpiártelo a besos casi sin pensar. También extraño cuando te quedabas dormido sobre mi tripa o en mi oído, cuando se te entrecortaba la respiración por el catarro. Cuando andabas descalzo por la casa y hacías el tonto con tu camisa y una falsa guitarra, casi siempre producto de tu increíble imaginación, excepto aquellas veces que te daba por sacar la de verdad a las cuatro de la mañana porque te inspiraba ver mi cara en mitad de un sueño y darte cuenta de que seguía ahí, o después de hacer el amor durante horas.
Echo de menos tus calzones desperdigados y escondidos por la casa, o el sonido del timbre cuando casi lo quemabas para que bajase deprisa ya que según tú "cada segundo sin ti se hace insoportable,y más sabiendo que estás tan cerca y todavía no te estoy besando."
También echo de menos esos folios llenos de declaraciones de amor con esa mala letra que tanto me cuesta leer y que a veces obligo a que tu me leas, por mucha vergüenza que te de. Eres tan cursi... bueno,eras.
Eras y siempre serás en mi cabeza, porque esa es la parte mala de echar de menos todas estas cosas, que no son más que pasado, cosas que se han ido y ya no siguen aquí, porque esas cosas ya no eres tú, tan solo son lo que eras y nunca más volverá conmigo