forte

miércoles, 15 de julio de 2015

Juguemos a ser algo.

Juguemos a ser algo. La noche se ha quedado demasiado fría para volver de nuevo sola a casa. Para quedarme mirando de reojo como te vas de mi portal, haciendo como que nada me importa cuando tú me importas todo. 
Pero nunca estoy dispuesta a demostrarlo. Aunque hoy sí. Hoy es distinto.
Hoy quiero que juguemos a querernos hasta que alguno de los dos acabe perdiendo.
No  estoy dispuesta a trazar más lineas a medias, aunque tú y yo éramos mucho de dejar las cosas sin hacer, por el miedo a que llegara el final. Por ese miedo a acabar lo que un día empezamos.
Pero hoy será distinto.
Hoy no habrá tú y yo, hoy habrá nosotros. Por primera vez en la historia de este amor interrumpido el total será más que la suma de las partes. Porque yo seré contigo y tú no serás sin mí.
Y te juro que pienso apostarlo todo al rojo aunque sepa que saldrá negro una vez más, porque quiero verte ganar.
Quiero que me ganes. A mí, como en cada beso, o en cada risa. Como cada vez que me miras y te callas, esperando que sea yo la que de ese nuevo primer paso. Ese primer paso que para nosotros no acaba nunca. Porque prefiero empezar mil veces a tu lado que acabar una sola sin ti.
Untitled

Los excéntricos no hacen más que desmontar una y otra vez mis castillos de naipes de un manotazo cada vez que sueño más de la cuenta. ¿Pero qué es el amor si no un sueño? ¿Y qué es la vida, entonces, sin amor?

lunes, 13 de julio de 2015

El día

El día que te decidas será demasiado tarde.
Ella no solo habrá cambiado de peinado; empezará a salir más a menudo y jugará a vestirse de puta para alguno que le prometa ser un santo.
De entre todos los bares de la ciudad, meterá a un nuevo desconocido en su cama -como un día lo fuiste tú- que la hará gemir entre las mismas sábanas que meses atrás fueron testigos del amor que juraba tenerte. Ahora será otro quien le coja la mano en el cine cuando la note nerviosa, o quien le acaricie el lunar de su pierna mientras conduce. 
Y a tu pesar lo único que seguirá igual será la sensación que te causa su culo cuando pasa, cuando se gira sonriendo en mitad de una broma y el mundo entero desaparece a sus pies. Seguirás siendo un invidente esclavo de sus canciones en la ducha, de sus tropiezos espontáneos y por consecuente de cuando maldiga de nuevo ese tercer escalón que le tiene manía.
Porque te juro que será inútil que intentes olvidarla. Todos tus esfuerzos terminarán por convertirse en ganas de tenerla de vuelta y finalmente en actos desesperados al ver que se ha ido para siempre. Será entonces cuando echarás la vista atrás y verás que todo lo que ella te regalaba era su tiempo y que ahora sí que te parece suficiente. 
Porque caminar con ella de la mano, correr siguiendo sus pisadas en la playa o verla recién levantada en tu cocina no eran más que privilegios que a fin de cuentas jamás agradecerás lo suficiente a la vida por ponerla en tu camino.
Y tu mayor fallo será llegar a pensar que fue un error.  Que el hecho de perderla te martirice y creas que todo lo que viviste fue en vano. Porque amigo mío, en eso consiste el amor.
En dar y  recibir.

En ver a veces como se escapa ese amor delante de tus narices y pensar cómo conservarlo la siguiente vez. Pero sobre todo, en amar siempre como la primera.



miércoles, 8 de julio de 2015

B.o.y

Y si ya no te extraño es porque ya no te escribo y si no te escribo es por el mismo motivo
Dejaste de ser importante para mi verso e indiferente para mi prosa
No merecías ni mis comas y por eso hoy eres punto y final

sábado, 20 de junio de 2015

Me acuerdo

Claro que me acuerdo
Cada día

De cómo me mantenías la mirada y acababas retirándola mientras sonreías entre dientes. De tus saltos repentinos sin venir a cuenta. De la emoción que pones en todo lo que haces. De tus abrazos. De que me mires cómo ando. De que te rías de mí y a veces conmigo. De las conversaciones a trasnoche. De tu odio por las comparaciones. De tu risa de niño. De ti


miércoles, 17 de junio de 2015

Orgullo de año

¡Buenos días bien temprano por la mañana!

Hoy no vengo a escribir sobre lo que estáis acostumbrados a ver por aquí, hoy vengo a decir que esta tarde tengo el último examen de mi primer año de universidad, y que a diferencia de mis compañeros yo no estoy nerviosa, estoy feliz.
Estoy feliz porque he sido capaz de afrontar un reto como ha sido estar separada de mi familia, vivir en otra ciudad -cercana a la mía, pero otra al fin y al cabo- y madurar para valerme por mí misma.
Siento la satisfacción y el orgullo personal de haber crecido mucho interiormente este año. He conocido gente maravillosa, entre ellas, dos amigas que se que no solo me acompañarán durante nuestra embestidura académica, se que lo serán para toda la vida. También he conocido gente que claro que preferiré olvidar, pero son problemas del directo, la vida a veces te pone pruebas para ver hasta dónde es capaz de llegar tu paciencia y os diré orgullosa que tengo más de la que creía.

Pero no era todo esto lo que me daba miedo o quizá mejor será llamarlo pudor. Ya que estaba convencida de que podría valerme por mí sola para vivir sin mis padres y adaptarme a lo que viniese.  Mi mayor miedo era el no aprender. El ponerme delante de un libro,memorizar como bien dice nuestro querido sistema educativo un temario de 20 temas, escupirlo en un examen y quedarme tan ancha esperando, mi merecida calificación.
Es por esto por lo que acabo este curso satisfecha, feliz, porque creo que he tenido profesores nefastos pero también he tenido profesores que os juro que han nacido para enseñar. Para enseñar a enseñar. Que es lo que me concierne. Me han demostrado que aprender cómo enseñar es trabajo de maestros, y que si de verdad sientes que lo llevas dentro eres capaz de conseguirlo.

Mucha gente -sobre todo aquellos simpáticos ingenieros o los estudiantes de las ramas calificadas de más difíciles- no entenderán esto. "Claro como no te va a gustar si estáis todo el día coloreando." "Tu carrera es que es muy fácil, es limpiar mocos y cantar todo el día."
Esa es la imagen equivocada que muchos tienen sobre la educación infantil.
Para estar dónde estoy hoy, o dónde está el ingeniero aeroespacial que se ríe de mi programa de formación, ambos hemos tenido que pasar por educación infantil. Al igual que hemos seguido en primaria, secundaria, etc.

Nadie nace sabiendo. Y lo mejor que te puede pasar en tu vida académica -y en mi opinión también en tu vida personal- es que alguien te haga ver que eres capaz de lo que te propongas, que confíen en ti y que te guíen con el corazón hacia lo que realmente te pide el tuyo. Ese es mi trabajo. 
Porque una maestra claro que limpia mocos, y soporta rabietas, y tendrá que acompañar al baño a esos 15 niños que quizá aún no tienen control total de sus vejigas, coloreará con ellos y les enseñará canciones. Pero también les enseñará qué está bien y qué está mal, que la humildad es la clave del éxito, que la cooperación entre compañeros es algo fundamental en nuestro día a día y que el dueño de tu vida eres siempre tú mismo.
Se que quizá no todos habéis tenido ese tipo de maestros y por eso creéis que otra educación no es posible, pero yo lo creo. 
Por eso estudio docencia, porque creo que el mundo cambia desde abajo, y lo de abajo es la educación. 

“Enseñar es aprender dos veces” Joseph Joubert