forte

miércoles, 17 de junio de 2015

Orgullo de año

¡Buenos días bien temprano por la mañana!

Hoy no vengo a escribir sobre lo que estáis acostumbrados a ver por aquí, hoy vengo a decir que esta tarde tengo el último examen de mi primer año de universidad, y que a diferencia de mis compañeros yo no estoy nerviosa, estoy feliz.
Estoy feliz porque he sido capaz de afrontar un reto como ha sido estar separada de mi familia, vivir en otra ciudad -cercana a la mía, pero otra al fin y al cabo- y madurar para valerme por mí misma.
Siento la satisfacción y el orgullo personal de haber crecido mucho interiormente este año. He conocido gente maravillosa, entre ellas, dos amigas que se que no solo me acompañarán durante nuestra embestidura académica, se que lo serán para toda la vida. También he conocido gente que claro que preferiré olvidar, pero son problemas del directo, la vida a veces te pone pruebas para ver hasta dónde es capaz de llegar tu paciencia y os diré orgullosa que tengo más de la que creía.

Pero no era todo esto lo que me daba miedo o quizá mejor será llamarlo pudor. Ya que estaba convencida de que podría valerme por mí sola para vivir sin mis padres y adaptarme a lo que viniese.  Mi mayor miedo era el no aprender. El ponerme delante de un libro,memorizar como bien dice nuestro querido sistema educativo un temario de 20 temas, escupirlo en un examen y quedarme tan ancha esperando, mi merecida calificación.
Es por esto por lo que acabo este curso satisfecha, feliz, porque creo que he tenido profesores nefastos pero también he tenido profesores que os juro que han nacido para enseñar. Para enseñar a enseñar. Que es lo que me concierne. Me han demostrado que aprender cómo enseñar es trabajo de maestros, y que si de verdad sientes que lo llevas dentro eres capaz de conseguirlo.

Mucha gente -sobre todo aquellos simpáticos ingenieros o los estudiantes de las ramas calificadas de más difíciles- no entenderán esto. "Claro como no te va a gustar si estáis todo el día coloreando." "Tu carrera es que es muy fácil, es limpiar mocos y cantar todo el día."
Esa es la imagen equivocada que muchos tienen sobre la educación infantil.
Para estar dónde estoy hoy, o dónde está el ingeniero aeroespacial que se ríe de mi programa de formación, ambos hemos tenido que pasar por educación infantil. Al igual que hemos seguido en primaria, secundaria, etc.

Nadie nace sabiendo. Y lo mejor que te puede pasar en tu vida académica -y en mi opinión también en tu vida personal- es que alguien te haga ver que eres capaz de lo que te propongas, que confíen en ti y que te guíen con el corazón hacia lo que realmente te pide el tuyo. Ese es mi trabajo. 
Porque una maestra claro que limpia mocos, y soporta rabietas, y tendrá que acompañar al baño a esos 15 niños que quizá aún no tienen control total de sus vejigas, coloreará con ellos y les enseñará canciones. Pero también les enseñará qué está bien y qué está mal, que la humildad es la clave del éxito, que la cooperación entre compañeros es algo fundamental en nuestro día a día y que el dueño de tu vida eres siempre tú mismo.
Se que quizá no todos habéis tenido ese tipo de maestros y por eso creéis que otra educación no es posible, pero yo lo creo. 
Por eso estudio docencia, porque creo que el mundo cambia desde abajo, y lo de abajo es la educación. 

“Enseñar es aprender dos veces” Joseph Joubert

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