Odio la cerveza y la gente que bebé café para mantenerse despierta. El sabor a limón y el olor a tabaco.
El tacto de todo lo que no son tus manos y el ruido de todo lo que no es tu voz.
A veces me odio a mí. Por ir por la vida de puntillas, sin querer joder a nadie y esperando siempre con los brazos abiertos que me jodan a mí.
Así soy. Prefiero sufrir a que me sufran. Y ya no me quedan parches para cubrir más heridas
He gastado los últimos mientras intentaba convencerme a mí misma de que no eres lo mejor para mí
y una vez más he salido perdiendo
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