forte

jueves, 15 de marzo de 2012

Primer año

Te escribo hoy porque ni si quiera sé en qué condiciones estaré el domingo... 
Un año. 365 días sin ti. Viviendo cada día con tu ausencia, sabiendo que la única cosa tuya que me quedaba era el recuerdo (más vivo en él) pero aún así recuerdo. Sabiendo que me levantaría cada domingo y no te vería. Celebrando tu cumpleaños sin ti. Brindando con una copa de menos en Navidad. Despidiendo el Año y empezando el nuevo sin ti también. Esperando que tú me llamaras para felicitarme por mis dieciséis años y resignándome al pensar que este año esa llamada no me llegaría.
Me acuerdo de la última vez que te vi como si fuera ayer. Tú sabías cómo me costaba decir te quiero mirando a los ojos y aún así no hubo día en que saliera de aquellas cuatro paredes sin decírtelo, una vez más, mirándote, sabiendo que me oías, que me estabas escuchando. Recuerdo como estabas sumida en esa cama, como si ya formara parte de ti, como si las sábanas hicieran de tu piel durante los últimos días que íbamos a compartir contigo.
También me acuerdo de cuando me enteré. De cómo fue, de cómo mamá me dijo mientras me duchabas que no estabas simplemente resfriada o con las defensas bajas,si no que tenías algo mucho más serio, más difícil de tratar e imposible a esas alturas de combatir y ganar. Recuerdo como caía el agua en mi pelo mezclándose con cada lágrima que me fui tragando para que nadie me oyese llorar, para que nadie supiera cómo me estaba sintiendo al darme cuenta de que te iba a perder.
Luego solo recuerdo como los días se tachaban solos en el calendario y cada hora se hacía más y más cortos con el paso del tiempo. Cómo llegó mi cumpleaños y tú me felicitaste desde el mismo sitio, la cama. Cómo no pudiste levantarte ni incorporarte para darme un abrazo. Cómo me diste mi regalo mirándome a los ojos al verme cumplir los quince. 
Yo sabía que sería el último, sabía que iba a ser la última cosa importante que viviéramos juntas tú y yo, abuela. Tú siempre me dijiste que era muy espabilada y muy lista y yo sabía que a partir de ahí ya quedaba poco.
También recuerdo como al principio todos te sonreíamos cuando conseguías dar un par de pasos por el salón de la mano de mamá o como veías la tele en compañía de alguien y luego dormirte sin más.
¿Sabes que es lo que más me cuesta recordar? Saber que no te volvería a ver. Pensar que no podría contarte esto que me pasa ahora y que tú enfurecieras porque vieras que me estaban intentando hacer daño,a mí, a tu niña.
Yo siempre he luchado porque tú, entre otras personas me demostraste que siempre había motivos por los que hacerlo pero reconozco que desde que tú te fuiste hace un año las cosas han cambiado. Ya no tengo la misma risa, ni la misma mirada. Lloro con total facilidad y nada me parece que tenga lado positivo.
Te echo de menos abuela. Espero que me estés cuidando mucho,como solías hacer siempre. 






Te quiere, tu nieta favorita, Rocío. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario