forte

martes, 1 de abril de 2014

Abuela...

Recuerdo cada fin de semana  como si fuera ayer.. como al llegar el viernes sin preparar maleta ponía rumbo a casa para compartir el tiempo contigo. Como me quedaba hasta tarde subida al sofá, detrás tuya, molestándote cada vez que veía que te dejabas dormir mientras yo jugaba a peinarte. Como me freías medio kilo de croquetas para cenar o me apartabas el plato más lleno en el almuerzo para que engordase un poquito. Como te acompañaba a comprar, y en el trayecto me contabas tus batallitas (siempre la mismas), pero que yo escuchaba siempre asombrada porque sabía que te hacía ilusión contármelas. Como me llevabas los sábados por la mañana al todo a cien de detrás de casa y me dejabas elegir lo que quisiera, con tal de tenerme contenta. Recuerdo la primera vez que me peleé con una amiga, y recuerdo que era verano, y estaba contigo, llegué a la cocina indignada contándotelo todo y tú me respondiste que quién no supiera valorarme era simplemente que no merecía la pena. Sabías como hacerme sentir bien, como calmarme y cómo aconsejarme, a pesar de tu edad, de tener una mente más chapada a la antigua, sabías como nadie lo que era mejor para mí y nunca dudabas en decírmelo, tranquila, con calma, intentando siempre no hacerme daño.
Recuerdo también que a veces discutíamos, y que como en los dibujos animados tú me perseguías por esos 60 metros cuadrados con la zapatilla en la mano para tirármela por haber sido un tanto contestona o por haberle pegado a mi prima pequeña. Pero al acordarme de eso también recuerdo como automáticamente iba a pedirte perdón, a abrazarte y hacerte carantoñas, porque podía enfadarme con cualquiera, pero nunca contigo.
Me río al recordar tu reacción al contarte lo de mi primer novio, y cómo me dijiste que tuviera cuidado con internet la primera vez que tuve ordenador.


Hay tantos momentos que he vivido a tu lado, que al recordarlos no puedo evitar sonreír ante algunos, porque fueron divertidos y sobre todo porque fueron contigo.  Pero sin duda, a día de hoy, 3 años después de que te marcharas, sigo llorando por el mismo recuerdo, ese momento en la ducha, en el que mamá entró en el baño y me contó lo que estaba pasando. Ese shock. Ese no creérmelo. Pensar que no era verdad, que no podía estar pasándote eso a ti. Que te estabas yendo, disipando, escapando de mí. Que te estabas muriendo por dentro y que eso haría que yo perdiese por fuera.
Han pasado 3 años abuela, y sigo llorando al recordarte, porque aún pienso que algún día volverás, y que todo esto no es más que una pesadilla de la que no consigo despertarme. No aprendo a vivir sin ti, a no necesitarte, a no tenerte conmigo para ayudarme cada día, para abrazarte cada vez que estoy triste, porque echo de menos ese hueco entre tu hombro y tu cabeza, en el que yo me sentía segura, en casa. Porque tú eras mi hogar, porque yo quería seguir viviendo en ti, y el destino quiso que ni si quiera tú siguieras viviendo.
Y llegó el día, y te marchaste. Y lo recuerdo, claro que lo recuerdo. Acostarme teniéndote y al despertar ver que ya no estabas. Que no volverías. Aquel último "te quiero", aquel último abrazo que se quedó postrado en aquella cama como tú.
Descansa tranquila, decían todos. ¿Cómo ibas a descansar sin tenerme en la cama de al lado? Sin despertarme temprano para desayunar, sin jugar conmigo cada tarde. No me cabe en la cabeza todavía, que fueras tú la que tuviera que marchar, porque yo siempre había pensado que la vida era dura aún contigo, pero es que sin ti, yo que sabía que sería de mí sin ti.
Y ahora lo sé abuela, y espero que con mis cosas buenas y mis cositas malas, yo haya cumplido mi humilde objetivo, que tú estés orgullosa de mí.
Ya solo queda decirte que recuerdes tú, desde dónde quiera que estés, que solo se va del todo a quién se olvida, y por suerte tú eres increíblemente inolvidable.
TE QUIERE, tu nieta.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Típico chico conoce a chica...

Acostumbrado a ser la cara más bonita de la fiesta. Las manos más suaves y la cintura más infinita.Normal que sufriera al ver que era ella la única que giraba la cara cuando él lanzaba una de sus sonrisas infalibles.

"Gírate. No le mires. Sé clara, cortante. Es lo que necesita la gente como él." Se repetía ella para sus adentros uno y otra vez, convenciéndose mientras se hacía la dura como nunca antes había sido capaz.Claro que se había fijado en lo profundo que le parecían aquellos ojos marrones convertidos en miel cuando reflejaban el sol, o como brillaba cada vez que sonreía. Pero no podía ser ese tipo de chica que pierde la cabeza por el típico guaperas de turno. Todos, y en especial ella, sabían que ese tipo de amor está destinado al fracaso. Y no podía permitirlo. Era muy distinta a las demás.


<Es guapa, sí, ¿pero qué tiene? No es su cara, no es su pelo, ni su culo (que no está nada mal a decir verdad), no es nada de eso. Se ríe diferente, eleva una ceja cuando algo no le queda claro, camina con aires despreocupados aunque las paredes jueguen un efecto dominó tras cada uno de sus pasos, canta en voz alta sin importar quién la oiga. ¿A quién pretende enamorar? Nunca había visto a nadie como ella.>Pero acercarse a ella no era como ir a hablar con aquella rubia de la tercera fila que el único libro que había leído era el de orientación hacia un ciclo formativo de estética. Para hablar con ella debía ser cuidadoso, delicado y sobre todo, inteligente. Esa chica era perspicaz, no había detalle que dejara pasar desapercibido a través de aquellos faros verdes. Debía andar con pies de plomo.

Y así somos. Ingenuos, orgullosos, complicados y estúpidos. No sabemos ver cuando el amor llama a nuestra puerta o cuando debemos retirarnos porque nunca nos consideramos lo suficientemente buenos para nadie que no seamos nosotros mismos.
Creemos estar predestinados con algún amor de otro mundo o de otra vida que tratamos de auto convencernos que tuvimos aún sabiendo que no es eso lo que queremos encontrar al enamorarnos.
Porque cada vez que te enamoras solo buscas sentir algo distinto a la última vez, algo que te haga sentir como un niño con zapatos nuevos, como un colegial que empieza a leer. 
Porque para mí el amor es como la literatura, capaz de crear mundos imaginarios, tan idealizados que al chocar contra la realidad no nos queda más remedio que magullarnos el corazón y conformarnos a veces con "lo que nos toca."
Pero no es ese el sentido de la vida, ¿no crees? Contener tus ganas de explorar lo que te espera ahí fuera, lo excitante que puede ser hacer locuras por alguien que realmente ha sido capaz de poner tu cabeza patas arriba, de volverte realmente loco por cada uno de los pasos que da.
ESO, es amor. Sentir que te falta el aire cada vez que pasa por delante tuya, que te toque e inmediatamente te tiemblen las rodillas, que el pronunciar su nombre sea motivo suficiente para ruborizarte en público y a solas como si fueras un crío. 
Porque eso es amor, joder. Querer igual de serio que los adultos, pero con la misma sinceridad que los niños. Sin barreras, sin peros ni por qués, de duración indefinida o a plazos, como uno sienta que debe hacerlo. Pero hacerlo no por el hecho de conformarse, si no por el hecho de sentir que es lo que quiere hacer.
Porque nadie dijo que fuera fácil, pero nada de lo que merece la pena en esta vida,lo es.


domingo, 2 de febrero de 2014

Te perdí entre el rencor de tu marcha...

No quiero volver a jugar a eso que tú vestías de "juego del escondite" y que no era más que una excusa para marcharte. He crecido, y a medida que he crecido me he dado cuenta que ya no me gusta la idea de que te pierdas o te escondas de mí para que una vez más, según tus reglas sea yo la que deba encontrarte.
Me cansé de mandarte mensajes sin respuesta, de respuestas sin mensaje. De llorarte, de echarte de menos y de saciarme de ti con un te quiero dicho a gritos solo para contentarme mientras urdías un nuevo plan de huida. De tus besos a cuentagotas o de tus abrazos a contrarreloj. De que siempre ganaran tus miedos y el echar el freno para quedarte nunca fuese una de tus opciones y aún menos de tus prioridades. 
Bien es cierto que todas esas heridas que dejaste grabadas a fuego lento en cada curva, en cada esquina de mi piel tardaron meses en convertirse en cicatrices, en dejar de quemar cada vez que alguien intentaba sanarlas. Por eso me di cuenta que solo yo podía.
Y lo hice. Conseguí coser cada corte que el oír tu nombre me producía. Conseguí eliminar tus refranes, tu risa, tus gestos y tus maneras de mi cabeza a base de libros, de gente, de salidas hasta las tantas volviendo tarde -y sola- a casa.
Conseguí borrar incluso tus fotos, tus mensajes, todo lo que algún día no fue tuyo si no nuestro. Fui capaz. Me superé a mí misma. Lloré quizá mientras lo hacía, qué más da eso, a nadie le importa de qué forma exprese la rabia, o el dolor, o quizá el amor saliéndome desde dentro a bocajarro.
Comencé a pensar en mí sin ti, y me veía feliz por ello, la gente hacía esos estúpidos comentarios de libros de auto ayuda cuando de repente me paraba en esos sitios claves donde tantas veces paseé contigo, donde tantas veces te besé, sentí tus manos, te tuve. 
Creían que necesitaba consejo y yo solo necesitaba que tuvieras los cojones de volver. 
Pero las cosas han cambiado. El tiempo quizá estropeó mi paciencia y la gota colmó a ese famoso vaso del que tanto me hablaban los que intentaban convencerme de que lo mejor era olvidarte.
Les hice caso. Y ahora, volvemos a ser desconocidos. 

jueves, 2 de enero de 2014

Lo que fui antes de ti


Y si fueras verdad.. cuántas veces -más de lo que ya lo hice- me la habría jugado por ti.

martes, 31 de diciembre de 2013

Feliz año!!

Solo me queda dar las gracias por los momentos buenos y los no tan buenos a la gente maravillosa que no solo me ha acompañado durante 2013 si no que la mayoría me lleva acompañando mucho más y espero que eso nunca cambie.
Por muchos más momento inolvidables con gente que merece mucho la pena (más lejos o más cerca):






















sábado, 14 de diciembre de 2013

HOY ES CERO.

¡Buenos días!
Intuyo que hoy va a ser un buen día. Normalmente vengo aquí siempre que necesito hablar con quien no me escucha o cuando simplemente me apetece estar sola conmigo misma.
Hoy vengo porque me gustaría compartir mi emoción y mis nervios. Esta noche es el concierto de Dani Martín en el FIBES y no puedo evitar emocionarme cada vez que entreabro el cajón y veo las entradas ahí esperando a que sean las 9 de la noche para que empiece lo bueno.
Posiblemente si se tratase de otro cantante no estaría tan nerviosa pero es que es Dani.. y nadie puede entenderme cuando digo que es una parte muy grande e importante de mí. 
Para mí esto es más que un concierto porque él ha sabido llegar a mi corazón como algo más que un cantante, ha sabido llegar como persona.
Siendo cercano, preocupándose por la gente, siendo él mismo pensara lo que la gente pensara sobre él, y eso es lo que le hace tan especial para mí. Mediante sus canciones, sus letras, siempre ha tenido una palabra en el momento adecuado que me ha hecho pensarme las cosas dos veces, recapacitar e incluso hacerme sentir mejor cuando lo necesitaba.
Es por eso, que le doy la enhorabuena después de 14 años de carrera musical y me alegro de que las cosas le vayan tan bien en este mundo.
Espero que nunca lo abandones Dani, es tu sueño y como tú mismo dices siempre
"Soñar no es de locos, la única locura imperdonable sería no hacerlo"

lunes, 21 de octubre de 2013

Sal ahí fuera y sonríeles a todos

Siempre he pensado que había personas que nacían para dedicarse a lo que mejor se les daba en la vida. Por ejemplo, esas personas que llaman a tu casa para convencerte que comprar el producto por el que cobrarán comisión a final de mes es la mejor decisión que podrás tomar jamás y en el mismo momento en que comienzan a convencerte te das cuenta de que solo lo hacen porque su timbre de voz es tan increíblemente maravilloso que no deberían estar sentados al otro lado del teléfono manejándose con unas páginas amarillas y un sueldo sin más trasfondo que su miserable comisión. 
También están las personas que siempre están dispuestas a ayudarte cuando quieres probar a hacer una tarta de cumpleaños casera, y que desde el primer bocado te das cuenta que sola quizá no habrías sido capaz ni de añadir la cantidad adecuada de leche al recipiente de plástico como indicaba en el cartón del bizcocho.
Pero entre todas esas personas especiales y sus dones especiales, mis favoritas son las que escriben, las que se mueven únicamente por bolígrafo y papel, las que se tele transportan en sus propias historias desde el escritorio de su habitación hasta algún extraño paradero desconocido. Esas personas de las cuales emana un sentimiento increíble a través de cada palabra que escriben porque sienten que moviendo sus dedos por el papel están en casa, que no tienen mayor motor que el vivir para escribir, para contar, para expresarse porque es para lo que realmente sirven.
Porque para mí, son las personas más valientes, las que no se cohíben, las que no tienen pudor, las que plasman cada idea que les pasa por la cabeza mediante el arma más poderosa del ser humano, la capacidad de expresión.
Para divertirse, para desahogarse, para ayudar, para que los demás vean que están completamente felices, para demostrar que son capaces de que llegaron a todo lo que algún día un reprimido cobarde les dijo que jamás serían capaces de llegar.
Y lo creáis o no, la vida está para ellos, y no me refiero a los escritores en esta ocasión, me refiero a los valientes, a los luchadores, a los soñadores y a los que nunca se cansan de perseguir sus sueños porque saben que pueden conseguirlo.