forte

martes, 13 de mayo de 2014

I remember that it hurt..

Teníamos los días contados, éramos ese continuo quiero y no puedo, ese ni contigo ni sin ti de las canciones de Sabina.
Empezamos siendo una sonrisa cómplice, el amor joven, las ganas de hacerlo en cada esquina sin miedo a quién pudiera aparecer. 
Nos desvestíamos con miradas y nos ahogábamos a besos. 
Mentimos al tiempo con la esperanza de que nos dejase un par de minutos más para poder disfrutarnos, pero nos salió el tiro por la culata y el reloj nos estalló en la cara. 
Y así fue como descubrimos que no éramos eternos. Que teníamos fecha de caducidad como todos los demás. Solo fuimos niños jugando a ser adultos. A saber que era "querer", o "amar". Que importa ahora eso; ahora ya te has ido.
A veces te escucho en la ducha, otras veces en aquella calle, como cuando fumabas a escondidas, como cuando tarareabas entre caladas aquella canción de Despistaos.


Y es que me has hecho tanto daño. Que aún me duele al respirarte.
Porque noto que sigues. Que no vas a dejarme y a veces me asfixias, y me llenas de ti para luego marcharte entre mis pestañas después de darme un beso.
No entiendes que ya no quiero jugar. 
Mirarte ahora es distinto, ya no te brilla la mirada y has perdido la aureola que juro que creía que tenías, porque eras como un jodido ángel en mitad de la noche.
Eras la estrella más brillante de la galaxia, quizá porque me cegabas, qué sé yo.
Ya no quiero cantarte Pereza, ni dejar que me huelas el pelo, ni que me acaricies las manos, ni que corras a buscarme. 
No queda tiempo para nosotros. Tú te quedaste el reloj.
Y el yo del nosotros, se fue contigo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario