Noté como perdía el miedo entre tus brazos y ganaba seguridad cada vez que rozaba tu boca con mis labios..
He comprobado lo grande que se vuelve mi cama cuando tú te marchas y lo extraño que se me hace abrazarme a la almohada en vez de a ti..
Y es que yo nunca fui de acostumbrarme, por eso de que lo bueno dura poco, y del nada es para siempre, y quizá por eso me costó tanto decidirme a ser valiente.
Pero para colmo llegas tú, con tus idas y venidas de cabeza, con tus risas, tu pelo, tu olor y tus lunares, con tus bromas espontáneas y tus caricias cuando me notas nerviosa, y fuiste capaz de que todas mis dudas se extinguieran cuando te tengo cerca, y que me tiemblen las rodillas cada vez que me besas. Porque cada beso me parece el primero, pero nunca el último, porque no te veo final, no veo final a verte, a que me alegres cada día, porque me he acostumbrado a ti y no quiero dejar de hacerlo.
¿El por qué?
Simple, porque te quiero.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario