Has salido de la nada y he vuelto a recordar esa vocecita inocente que me pedía que le contara un cuento para irse a dormir tranquilo o que me preguntaba incontables veces que si le quería de verdad cada noche.
Y sí, te eché de menos por un momento, eché de menos quererte como lo hacía y ser feliz contigo, pero he llegado a un punto en que te quiero así, y no me quedan fuerzas para quererte más. Quizá esté cansada, o quizá te vea de una forma distinta a la que te veía cuando te conocí, lo que sí sé es que eres el mejor de mis recuerdos como tú bien me decías cuando era yo la que lloraba.
Puede que pienses que ahora me das igual y todo eso que odiabas que yo pensara de ti, pero no es así y me encantaría que cuando pensaras en mí lo hicieras sonriendo y no guardándome ningún rencor... Porque has sido mis ganas de vivir durante mucho tiempo, mis ganas y sobre todo mis fuerzas y yo jamás me cansaré de agradecerte todo lo que has sido en mi vida y aunque ahora seas un personaje secundario eres muy importante para mí, y te quiero con locura aunque tú te empeñes en pensar lo contrario.
Espero que algún día vuelvas, y me llames y podamos hablar como antes, y sí de verdad quieres intentarlo y quieres que lo intente ya sabes dónde encontrarme, estaré dónde siempre, tirada en mi cama con los cascos escuchando toda tu buena música, esa que tanto me hace recordarte.
Pero hasta entonces creo que es mejor así, que quizá tu padre tenía razón y querernos no es más que una pérdida de tiempo para ambos, sobre todo para ti, que tienes mucho qué hacer y que yo también estoy ocupada en otras cosas...
Pero solo te pido una cosa...
no pienses que por sacarte de mi cabeza, te saqué de mi corazón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario