forte

jueves, 20 de diciembre de 2012

"mi mano izquierda"

A veces cuando me siento perdida, llegas tú y me encuentras. Me colocas el pelo tras las orejas, aunque lo odie, y me dices ser -una vez más- la niña con la sonrisa más preciosa que creías haber conocido hasta entonces.
Y con solo mirarme a los ojos y hacerme sentir que estás aquí, me quitas todas las dudas que mi inseguridad me hubiera podido causar antes. Y de repente siento que puedo, que soy capaz de todo lo que me proponga en ese mismo momento, que nada ni nadie puede quitarme la ilusión y las ganas, la seguridad de saber que soy capaz.
A veces me preocupo al pensar que es dependencia, luego veo, que solo tu recuerdo me aporta eso que solo tú me sabes dar, y me lo replanteo una vez más y no te llamo dependencia, te llamo confianza, te califico como mi mano izquierda; no eres la que lo hace todo, pero eres la que complementa a mi fuerza de voluntad. Esa que si te vendan la derecha durante mucho tiempo, aprende a escribir torpemente para no perder las ganas de plasmar mis ideas sobre el papel.
Así que solo puedo agradecerte, amor, confianza, o simplemente compañero en este largo viaje, tu tiempo y dedicación, tus ganas y tus risas, y sobre todo, que creas en mí como a veces siento que nadie más lo hace. 

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