Perder no duele, duele el intento de vencer el dolor por lo perdido.Para mí, el mayor de mis errores fue ese intento, fue engañarme, no llorar, no demostrar que me importaba cada vez que sentía que debía hacerlo, el consolar teniendo que ser consolada, el sentirme sola dominada por el miedo a pedir ayuda. El no saber qué ayuda necesitaba pedir.
Creo que a pesar de todo, nunca me arrepentiré de nada. Quizá en tardes frías y lluviosas me lamente en silencio mientras veo cómo pasa el tiempo tras el cristal de mi ventana, sintiendo como minuto a minuto me pierdo entre mis miedos. Pero para mí, la única salvación posible es pensar que después de la tormenta siempre sale el Sol.

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