A veces, nos hacemos los fuertes o los superados con personas que quizá para nosotros siguen siendo importantes y que nosotros consideramos que han pasado de esto, a demasiado importantes.
Pero no por ello podemos reprimir esos sentimientos, no podemos obcecarnos en que pasará dentro de poco y lo terminaremos olvidando porque no siempre sucede de esta forma.
Yo, me incluyo.
Como el resto del mundo, también he intentado mentirle a la gente diciendo que ya no le quería, pero por mucha gente a la que engañase a mí no me terminaba de convencer y si esto sucede, es porque no es realmente lo que sentía.
¿De qué me servía decirme mañana tras mañana que no le echaba de menos si me dormía recordando como me daba las buenas noches?
Sí que es cierto que a veces quizá nos presionan mucho para que olvidemos a quien no nos conviene, pero siempre somos nosotros los que debemos llevar las riendas de nuestra vida y decidir por nosotros mismos si queremos a alguien y si ese alguien merece que sigamos luchando y a veces sufriendo por él.
Quizá... me he cansado, y esto me ha frenado en muchas ocasiones a que le demuestre a ciertas personas lo que de verdad sentía, pero yo vivo para mí, no para los demás, y por eso estoy dispuesta a vivir como yo creo que debo hacerlo; de corazón.
Y sí, quizá me equivoque una y otra vez y me tropiece con la misma piedra demasiadas veces ya, pero quizá esa maldita piedra sea la única que cuando todos dejáis de observar lo que hago para sacarme defectos, siga a mi lado intentando hacerme minimamente feliz para que consiga seguir adelante.
Pero eso no lo veis los demás, solo yo. Porque es a mí a quien necesito que se lo demuestre, no a vosotros.
Quizá por eso él es tan importante en mi vida, porque a veces no me pregunta por qué hago las cosas... simplemente se limita a decirme que estará a mi lado, esperando por si me caigo para ayudarme de nuevo a levantar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario