La vida,es, como los cordones de los zapatos.
Por la mañana, o cuando sales,los llevas perfectamente amarrados a tus zapatos, pero a medida que vas andando los cordones se van aflojando poco a poco, hasta que finalmente aunque solo sean por un extremo,se desatan.
Perezoso de ti, nunca te los atas, porque sabes que no vas a caerte por llevar un cordón desatado. Pero andar ya no resulta tan fácil como antes, te tropiezas, y andas dando saltitos por miedo.
Hasta que sin darte cuenta, te dan un poco de prisa y echas una pequeña carrera, sin acordarte de que llevabas los cordones desatados, y te caes.
Y todo eso, es la vida.
Al principio todo va bien, hasta que algo falla y por falta de tiempo para solucionar las cosas (o a veces falta de ganas), vamos tropezando con ese problema hasta que finalmente nos caemos.
Realmente, he llegado a la conclusión de que lo que nos gusta no es tropezarnos y caernos... si no ver que somos fuertes para volver a levantarnos. A veces solos, a veces con ayuda.
Pero todo vale, si al final acabas haciéndolo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario